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No pinto retratos, pinto presencias.
A través de la figura femenina hablo de lo humano: de la memoria, de la luz interior, del deseo y del silencio.
Cada mujer que aparece en mis obras no es una persona concreta, sino una forma de energía: la que siente, resiste y transforma.
En ellas reconozco la fuerza y la fragilidad que conviven en todos nosotras.
Por eso las represento: porque su mirada contiene todas las miradas, y su historia refleja la nuestra.
OBRA FIGURATIVA

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